lunes, 2 de enero de 2017

Prologo


Mi Hijo Es Un Heroe.

Descubrir que tu hijo es mitad fantasma y que se ha vuelto el héroe mundial no es una noticia tan fácil de digerir. Hace 3 meses mi hijo salvo al mundo de un asteroide y nos revelo que y quien era en realidad trayendo consigo una serie de emociones que me hacían sentir asfixiar: Alegría, emoción, orgullo… pero también culpa, miedo, y preocupación. ¡Diablos! ¿Cuántas veces le dispare a mi propio hijo? O peor,  amenace con ponerlo en una mesa de disección para estudiar sus restos ectoplasmicos, enfrente de el. Definitivamente el saber que Danny nos había estado engañando todo este tiempo no provoco en mí, ni en su padre enojo por que, ¿Cómo culparlo? Si al final fuimos nosotros los causantes de su pavor.

El que mi hija Jazz me lo dijera justo cuando todo el mundo estaba en peligro me partió el alma en pedazos, mi hijo había muerto en el campo de batalla tratando de salvarnos a todos… o eso parecía hasta que Sam emocionada señalo el portal natural que había abierto en el cielo, mi hijo regresaba volando victorioso con un ejercito de fantasmas a su espalda, pronto todos y cada uno de ellos tomaron su lugar alimentado la maquina que nos salvaría  con su energía la cual habiendo alcanzado su punto nos volvió intangibles y salvándonos la vida, pude oír la voz de Phantom quien con un tono de esfuerzo pregunto:
“¡¿Dónde esta el asteroide?!”
Justo cuando el salía a través de la tierra, alejándose sin hacer daño alguno, los fantasmas comenzaron a alejarse de la maquina mientras Danny bajaba al suelo sano y salvo.

En cuanto sus amigos y Jazz corrieron a abrazarlo me di cuenta que tonta había sido, esa sonrisa, su voz yo estaba perfectamente familiarizada con ellas. Cuando nos acercamos a el y tratamos de insinuarle que ya sabíamos pude ver esa mirada de pánico y desconcierto, una mirada que ahora que lo pensaba veía tan frecuentemente en el solo que en su forma humana, el trato de negarlo haciéndonos creer que lo confundíamos, hasta que Jazz le susurro que lo sabíamos, el volteo a su alrededor - un movimiento que ya era costumbre en el, pensé – entonces el confirmo lo que Jazz me había confesado. Un aro de luz blanca salió de su abdomen el cual se dividió en dos, viajando en direcciones opuestas por el cuerpo del chico fantasma, desapareciendo el traje negro de batalla, los ojos verde neón y la cabellera blanco nieve para dejar ante mi  la camiseta y los jeans que tantas veces había puesto en la lavadora, los ojos azul cielo que tanto amaba y la cabellera negra que tantas veces acaricie, el mundo entero supo entonces la identidad de su héroe, mi pequeñito, mi Danny.

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